La reciente disrupción en el Estrecho de Ormuz volvió a poner en evidencia una vulnerabilidad estructural del sistema energético global: la dependencia de los combustibles fósiles importados.
El informe de Ember, “The energy security fallout: from fossil fuel fragility to electric independence”, elaborado por Daan Walter, director; Sam Butler-Sloss, gerente; y Dave Jones, analista jefe, concluye que esta dependencia no solo resulta costosa, sino que además se vuelve cada vez más riesgosa en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica.
El estudio muestra que tres cuartas partes de la población mundial viven en países importadores de combustibles fósiles, los cuales destinaron cerca de US$1,7 billones en 2024 a estas importaciones. La exposición es significativa: por cada aumento de US$10 en el precio del petróleo, los costos globales suben en aproximadamente US$160 mil millones anuales.

La situación se vuelve crítica en puntos estratégicos como el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Su interrupción evidencia que el sistema energético actual depende de cadenas de suministro altamente vulnerables.
Más aún, el informe advierte que esta volatilidad no es excepcional, sino estructural. El aumento de conflictos, la fragmentación del comercio y el debilitamiento de los equilibrios geopolíticos sugieren que nuevas crisis podrían ser cada vez más frecuentes.
Frente a este escenario, los autores plantean que la solución no está en reforzar el sistema fósil, sino en transformarlo. La electrificación —a través de vehículos eléctricos, energías renovables y almacenamiento— emerge como una alternativa capaz de reducir hasta en un 70% las importaciones de combustibles fósiles en países dependientes. “A diferencia de las crisis petroleras de la década de 1970, ahora existe una mejor alternativa. Los vehículos eléctricos son cada vez más competitivos en precio con los automóviles de gasolina. La volatilidad del petróleo hace que los vehículos eléctricos sean una opción lógica para los países que desean protegerse de futuras crisis”, comenta Daan Walter.
Lo relevante es que este cambio ya está en marcha. En 2025, los vehículos eléctricos evitaron el consumo de 1,7 millones de barriles diarios de petróleo, mientras que el crecimiento de la energía solar ha comenzado a sustituir volúmenes significativos de gas en la generación eléctrica.
Más que una transición ambiental, el estudio posiciona la electrificación como una estrategia de seguridad económica. A diferencia de los combustibles fósiles, que requieren importaciones constantes, estas tecnologías permiten generar energía local, reduciendo la exposición a shocks externos.
Relevancia para Chapter Zero Chile
Este análisis es especialmente significativo para Chapter Zero Chile, ya que refuerza el rol de los directorios frente a un entorno donde la energía, el clima y la estrategia están cada vez más interconectados.
Para Montserrat Diosdado, directora ejecutiva de Chapter Zero Chile, la dependencia fósil ya no es solo un problema ambiental, sino un riesgo estratégico.” Los directorios deben avanzar en integrar la seguridad energética en sus decisiones, fortalecer su comprensión de la electrificación y anticipar cómo estos cambios impactarán los modelos de negocio”, destaca.
Para Chapter Zero Chile, esto implica seguir impulsando directorios más preparados, capaces de liderar —y no solo reaccionar— frente a una transformación que ya está en curso.