Este 28 de marzo, entre las 20:30 y 21:30 horas, se conmemora una nueva edición de la Hora del Planeta, la iniciativa global que invita a apagar las luces durante una hora como un gesto simbólico de conciencia frente a la crisis climática. Desde su creación en 2007, millones de personas, ciudades y organizaciones alrededor del mundo participan cada año para visibilizar la urgencia de proteger el planeta.
El llamado cobra mayor relevancia en un contexto en que el planeta se encamina a superar el límite de aumento de temperatura de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París, umbral que la comunidad científica considera clave para evitar impactos irreversibles en los ecosistemas y en la vida humana.
Al mismo tiempo, la naturaleza —uno de los principales aliados para mitigar el cambio climático— enfrenta tasas de pérdida sin precedentes a nivel global. Frente a este escenario, expertos coinciden en que es urgente redoblar los esfuerzos para frenar la degradación ambiental y avanzar hacia 2030 con más naturaleza de la que existe hoy.
Aunque la Hora del Planeta nació como un movimiento ciudadano, el desafío climático se ha instalado cada vez con mayor fuerza en el mundo empresarial, particularmente en los espacios donde se toman decisiones estratégicas: los directorios.
En Chile, iniciativas como Chapter Zero Chile promueven que los directorios integren los riesgos y oportunidades asociados al cambio climático dentro de la estrategia de las organizaciones. La iniciativa forma parte de una red global de capítulos que hoy se articulan a través de Chapter Zero Alliance, una comunidad internacional que impulsa mejores prácticas de gobernanza climática en los gobiernos corporativos.
Para Montserrat Diosdado, directora ejecutiva de Chapter Zero Chile, instancias como la Hora del Planeta cumplen un rol importante al mantener el tema climático en la conversación pública. “La Hora del Planeta es un símbolo potente que nos recuerda que la crisis climática requiere acción colectiva. Pero en el ámbito empresarial ese compromiso debe traducirse en decisiones estratégicas y de largo plazo desde los directorios”, afirma. En este sentido, Diosdado agrega que los gobiernos corporativos tienen un rol clave en la transición hacia modelos de negocio más sostenibles. “Los directorios deben comprender que el cambio climático no es solo un desafío ambiental, sino también