En Líderes que Inspiran, la directora de empresas y ex gerente general de Cadem habló de por qué un directorio sin diversidad de edad es tan problemático como uno sin mujeres, y por qué la corresponsabilidad sigue siendo la deuda más importante del mundo empresarial chileno.
Karen Thal llegó al mundo de los directorios desde un lugar poco convencional: décadas escuchando a consumidores y ciudadanos en focus groups. Esa trayectoria, construida en Cadem donde fue gerente general por años, hoy define su aporte en las mesas donde se toman las grandes decisiones empresariales en Chile. “Siempre trato de llevar la voz de la gente a los lugares en que vivimos en el mundo empresarial”, dice.
La habilidad más importante de un director
Para Thal, ser directora tiene poco que ver con tener respuestas y mucho con saber preguntar. “Yo creo que quizás la habilidad más importante de un director es hacer buenas preguntas”, dice, citando a Lucía Santa Cruz. “Preguntas que desafían a los equipos a mirar algo que no estaban viendo.”
Esa convicción viene de su oficio. Años de focus groups le enseñaron que escuchar de verdad es incompatible con estar pensando lo que uno va a decir. “Si cada uno está pensando lo que va a decir antes, no es un diálogo realmente, sino una suma de monólogos.”
A eso agrega un tercer atributo: que el directorio genere un clima de confianza suficiente para que todos se atrevan a cuestionar, incluso a los más expertos. “Pero tampoco tanta confianza como para que caigamos todos sin cuestionar nada.”
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